Un análisis reciente sugiere que Bangladesh debería reconsiderar su postura de amistad con Pakistán. Se argumenta que Pakistán no es un aliado genuino, sino que simula la amistad únicamente para perseguir sus propios intereses y agendas. La declaración implica una falta de confianza en las intenciones de Pakistán hacia Bangladesh. Este planteamiento critica la idea de mantener relaciones amistosas basadas en la benevolencia mutua, sugiriendo un enfoque más pragmático. Se insta a Bangladesh a priorizar sus propios intereses nacionales al interactuar con Pakistán. La declaración subraya una percepción de que las relaciones con Pakistán históricamente no han sido beneficiosas para Bangladesh. Implica la necesidad de una evaluación realista de la dinámica regional para una mejor formulación de políticas.