El gobierno de Pakistán ha decidido mantener sin cambios los precios de la gasolina y el diésel para la próxima semana, fijándolos en 299.5 rupias pakistaníes por litro y 311.47 rupias pakistaníes por litro, respectivamente. Esta decisión se produce tras una reducción de precios la semana pasada, impulsada por la disminución de los precios internacionales del petróleo. La gasolina afecta principalmente a los usuarios de vehículos privados y motocicletas, mientras que el diésel impacta en el transporte pesado, las centrales eléctricas y los generadores. Anteriormente, los precios del combustible se revisaban semanalmente debido a las tensiones geopolíticas y el temor a interrupciones en el suministro. En marzo, los precios experimentaron un aumento significativo, generando críticas por su impacto inflacionario. Posteriormente, el Primer Ministro Shehbaz Sharif redujo el impuesto sobre el petróleo para aliviar la carga sobre los consumidores, estabilizando los precios en niveles más bajos.