Las naciones del Pacífico Sur están adoptando una estrategia pragmática frente a la creciente competencia entre Occidente y China. Si bien firman acuerdos de defensa con países occidentales para asegurar garantías de seguridad, simultáneamente aprovechan la inversión y el comercio ofrecidos por Beijing. Esta estrategia permite a los líderes de las islas maximizar beneficios de ambas potencias, evitando una alineación exclusiva. Vanuatu, por ejemplo, es un caso emblemático de esta nueva dinámica regional. Estos países están utilizando la rivalidad geopolítica para fortalecer su propia posición, buscando desarrollo económico e influencia en la escena internacional. El enfoque busca equilibrar las necesidades de seguridad con las prioridades económicas, demostrando una creciente autonomía en la región.