Las rutinas de cuidado de la piel complejas y el exceso de productos no garantizan una mejor salud cutánea. Expertos señalan que, contrariamente a la creencia popular, una rutina simple y constante suele ser más efectiva. El uso indiscriminado de múltiples productos puede irritar la piel y comprometer su barrera protectora. La personalización de la rutina, adaptándola a las necesidades específicas de cada tipo de piel, es fundamental. Se recomienda priorizar la constancia sobre la cantidad de productos utilizados. Una rutina básica, con limpieza, hidratación y protección solar, puede ser suficiente para mantener una piel sana y equilibrada.