El inicio del verano en Ouarzazate, conocida como la “capital del cine”, reaviva la preocupación por la crisis de empleo que afecta a la ciudad. El sector turístico se convierte en la única fuente temporal de ingresos para miles de jóvenes, debido a la escasez de oportunidades de empleo permanentes. Ouarzazate depende fuertemente del turismo gracias a sus atractivos, pero esta dependencia genera una precarización laboral. La situación se agrava por la emigración de jóvenes en busca de mejores perspectivas, un “sangrado” demográfico que impacta el futuro de la región. La falta de opciones laborales estables impulsa a la juventud a considerar el éxodo como una alternativa viable. El turismo, aunque crucial, ofrece soluciones a corto plazo pero no aborda la raíz del problema del desempleo juvenil.