Un reciente estudio revela cómo miles de cristianos griegos y armenios sobrevivieron al genocidio en el Imperio Otomano a través de la conversión forzada al Islam. Entre 1912 y 1922, estas familias adoptaron externamente la nueva fe para evitar la persecución y la muerte, manteniendo en secreto sus creencias originales. La investigación, publicada en la revista Armenological Issues, describe este fenómeno como “criptocristianismo”, una práctica de preservación cultural y religiosa clandestina. Los individuos y familias continuaron practicando rituales cristianos en privado y transmitiendo su identidad a las siguientes generaciones. El estudio destaca la resiliencia de estas comunidades frente a la aniquilación y su ingenioso método de supervivencia. Se documenta la persistencia de elementos de la cultura griega y armenia a pesar de la presión para la asimilación completa. Este hallazgo arroja luz sobre una faceta poco conocida de las consecuencias del genocidio y la lucha por la preservación de la identidad.