Se construirá una nueva prisión en el mismo terreno que ocupa la actual prisión de Oslo, Noruega. Esta nueva instalación se convertirá en la prisión más cara del país. El proyecto incluye que cada recluso tendrá su propia ducha y baño, mejorando significativamente las condiciones de reclusión. Las autoridades noruegas argumentan que la inversión está justificada por la necesidad de instalaciones penitenciarias modernas y seguras. La construcción busca ofrecer un entorno más digno para los internos, a la vez que se refuerza la seguridad. El gobierno noruego espera que esta nueva prisión en Oslo contribuya a la rehabilitación de los reclusos y a la reducción de la reincidencia.