El ayuntamiento de Oslo podría haber permitido diez años de acceso gratuito a la piscina Røabadet, pero aparentemente no ejerció esa opción. La cuestión ha generado controversia y llamados a una investigación exhaustiva. La oposición acusa al gobierno municipal de negligencia y posible mala gestión de fondos públicos. Se plantea la posibilidad de que se haya perdido una oportunidad significativa para ofrecer servicios recreativos asequibles a los ciudadanos. Los críticos exigen una explicación clara sobre por qué no se aprovechó esta oportunidad y si hubo algún tipo de error administrativo o falta de diligencia. Se ha solicitado una audiencia pública para esclarecer los hechos y determinar si existe base para una investigación más profunda. El caso ha sido calificado como una potencial controversia por algunos observadores.
