Desde 1987, Orlando utiliza 486 hectáreas de humedales artificiales para tratar miles de millones de galones de agua reciclada anualmente. Estas áreas, pobladas por plantas acuáticas que absorben nutrientes, requieren un mantenimiento periódico para eliminar los sedimentos acumulados por la materia orgánica en descomposición. Este proceso, conocido como "demucking", implica drenar, raspar y replantar especies nativas en secciones de aproximadamente 40 hectáreas. El "demucking" es esencial para restaurar la función del humedal y garantizar su eficiencia en la purificación del agua a largo plazo. Este mantenimiento proactivo asegura que el sistema continúe operando eficazmente para mejorar la calidad del agua reutilizada en la ciudad. La iniciativa demuestra un compromiso continuo con la sostenibilidad hídrica y la gestión ambiental.

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