Orlando Bravo ha recibido autorización para demoler una histórica propiedad en Miami Beach que fue la residencia de Phil Collins. La demolición allana el camino para la construcción de una nueva mansión de lujo, diseñada específicamente para mitigar los efectos de las inundaciones. Esta decisión ha provocado un intenso debate sobre la importancia de preservar los sitios históricos en el sur de Florida. Muchos defensores del patrimonio expresan su preocupación por la posible pérdida de la arquitectura de principios del siglo XX frente a los crecientes desafíos climáticos. La propiedad, construida en 1929, representa un ejemplo significativo del estilo arquitectónico de la época. El proyecto de Bravo busca modernizar la costa de Miami Beach, adaptándose a las nuevas realidades del cambio climático. La controversia resalta la tensión entre el desarrollo inmobiliario de alta gama y la conservación del legado cultural de la región.