Nuevos documentos revelan que el gobierno de Viktor Orbán destinó 705.000 euros de fondos públicos húngaros en diez meses a organizaciones de la diáspora húngara en América y otras regiones. La financiación se distribuyó a través de un fondo y se utilizó para apoyar a estas organizaciones en el extranjero. Parte de los fondos se destinó a la financiación de una oficina en Nueva York. Otra porción considerable se utilizó para la restauración de cementerios húngaros en el extranjero, mostrando un interés por la preservación de la herencia cultural. Esta inversión en la diáspora busca fortalecer los lazos con los húngaros que residen fuera del país. La revelación de estos gastos ha generado preguntas sobre la transparencia y el destino de los fondos públicos. El gobierno aún no ha emitido una declaración oficial al respecto.