El primer ministro húngaro Viktor Orbán defendió públicamente la operación de convoyes de oro ucraniano en medio de informes de que abogados han solicitado a los fiscales que lo nombren como sospechoso. La controversia gira en torno a un envío de oro ucraniano que pasó por Hungría en 2016. Se alega que Orbán tenía conocimiento y participó en operaciones relacionadas con el convoy, aunque ha negado cualquier participación indebida. Un abogado argumenta que existen pruebas suficientes para investigar a Orbán en este asunto. La solicitud formal a los fiscales busca determinar si debe ser acusado formalmente. Esta situación ha generado tensiones entre Hungría y Ucrania, y plantea interrogantes sobre la integridad de las operaciones financieras internacionales en la región. El caso sigue en desarrollo y se espera una respuesta por parte de los fiscales húngaros.