OpenAI anunció el jueves que desactivó dos operaciones de influencia: una originada en Rusia y otra en Irán. Estas operaciones utilizaban ChatGPT para crear personajes falsos de periodistas y establecer un "centro de estudios" encubierto con el objetivo de difundir propaganda antiucraniana de manera encubierta. El informe de OpenAI es el último ejemplo de cómo actores estatales pueden explotar fácilmente las herramientas de inteligencia artificial ampliamente disponibles para difundir propaganda sofisticada contra sus adversarios a gran escala. La compañía logró identificar y eliminar estas actividades que buscaban manipular la percepción pública a través de narrativas falsas. Estas operaciones representan una amenaza creciente a la integridad de la información y demuestran la necesidad de desarrollar mecanismos más efectivos para detectar y combatir la propaganda generada por inteligencia artificial. OpenAI continuará vigilando y tomando medidas contra cualquier intento similar en el futuro para proteger la plataforma y la información que en ella se comparte. Este incidente subraya la importancia de la transparencia y la responsabilidad en el desarrollo y uso de la inteligencia artificial.