Nina, de 31 años, comparte su experiencia en una relación no monógama. La mujer afirma no creer en la monogamia y considera que no se ajusta a su forma de ser. Su pareja, aunque prefiere la exclusividad, ha aceptado que Nina tenga encuentros sexuales con otros hombres. Esta dinámica se explora dentro de una sección dedicada a la vida sexual de las mujeres. La pareja ha establecido un acuerdo donde la libertad sexual de Nina es permitida, a pesar de las diferentes perspectivas sobre la fidelidad. El caso plantea interrogantes sobre las nuevas formas de entender las relaciones de pareja y la comunicación dentro de ellas. La historia se presenta como parte de una serie de relatos personales sobre intimidad y sexualidad.