La capital australiana es tradicionalmente percibida como una ciudad con una fuerte tendencia política hacia la izquierda. Sin embargo, esta percepción se ve desafiada por el actual escenario político. El partido One Nation, liderado por Pauline Hanson, ha identificado a Canberra como un objetivo estratégico. Esta decisión responde al notable incremento de apoyo que la formación está recibiendo en todo el país. El partido busca expandir su influencia en zonas donde anteriormente no tenía presencia significativa. De este modo, la capital se suma a la lista de lugares donde One Nation pretende consolidar su crecimiento. El fenómeno refleja una tendencia de expansión nacional que busca romper los bastiones progresistas.