Un bebé de 18 meses fue decapitado en una granja en Agoti, Idanre, estado de Ondo, Nigeria, presuntamente para fines rituales. Las autoridades locales investigan el crimen, que ha generado conmoción y consternación en la comunidad. Hasta el momento, no se han realizado arrestos, pero las fuerzas de seguridad están rastreando a posibles sospechosos. El incidente ocurrió en un asentamiento agrícola aislado, lo que dificulta la recopilación de pruebas y testimonios. Este acto de violencia extrema ha reavivado el debate sobre la práctica de rituales y el tráfico de partes del cuerpo en la región. Las autoridades han prometido llevar a los responsables ante la justicia y reforzar la seguridad en áreas vulnerables. La identidad de la víctima no ha sido revelada por las autoridades.