La economía de Omán continúa mostrando resiliencia frente a los riesgos globales, impulsada por su ubicación estratégica y políticas fiscales prudentes. La posición de sus principales puertos, fuera del estrecho de Ormuz, ha sido un factor clave en su estabilidad. A pesar de las incertidumbres económicas internacionales, Omán ha logrado mantener un desempeño positivo. Las políticas gubernamentales enfocadas en la prudencia financiera han contribuido a mitigar los impactos negativos externos. Expertos señalan que esta combinación de factores ha permitido a Omán navegar un entorno económico desafiante. Se espera que esta tendencia continúe en el corto y mediano plazo, aunque la vigilancia ante nuevos riesgos globales sigue siendo crucial. El país se beneficia de su diversificación económica y su enfoque en el desarrollo de sectores no petroleros.