Un test realizado por Iltalehti demostró la gran diferencia entre el ritmo de competición de un atleta profesional y el de una persona común. El experimento consistió en que un periodista intentara seguir el ritmo de Aku Partanen, un atleta olímpico en caminata. El video revela la dificultad que supone mantenerse al lado de un deportista de élite. Muchos aficionados se han preguntado alguna vez cómo sería poder seguir el ritmo de estas estrellas del deporte mundial. Sin embargo, es difícil comprender la velocidad real en las retransmisiones televisivas, donde solo se ven a los atletas más fuertes sin una referencia de alguien con una condición física promedio. El desafío pone de manifiesto la exigencia física de la competición de alto nivel.