Madias Ngake, un atleta olímpico de 34 años, nunca ha visto su medalla olímpica y teme regresar a su Camerún natal. Ganó una medalla en los Juegos Olímpicos de 2012 representando a su país, pero su vida cambió drásticamente cuando se reveló su orientación sexual. La homosexualidad es ilegal en Camerún, un delito castigado con pena de prisión, poniendo en peligro a Ngake. Tras la revelación, el atleta se vio obligado a huir de su hogar para evitar la persecución y la posible encarcelación. La historia destaca la difícil situación de los atletas LGBTQ+ en países con leyes discriminatorias. Ngake vive ahora en la calle, alejado de su país y de la medalla que ganó para él. Su caso pone de manifiesto las graves consecuencias de la homofobia y la necesidad de proteger a los atletas de la persecución.