El aceite de oliva, considerado desde la antigüedad como un “oro líquido” por figuras como Hipócrates, es reconocido por sus beneficios para la salud. Más allá de su uso culinario, se le atribuyen propiedades que promueven el bienestar cardiovascular y digestivo. Este producto, característico de la dieta mediterránea, no es simplemente una grasa para cocinar, sino un componente valioso para una alimentación saludable. Su consumo regular podría contribuir a mejorar la salud general del organismo. La práctica de ingerirlo en ayunas, a menudo combinado con limón, ha ganado popularidad como un posible potenciador de sus efectos beneficiosos. Sin embargo, se requiere más investigación para confirmar estos efectos específicos.