Los teléfonos celulares antiguos contienen cantidades significativas de oro, plata, cobre y otros metales valiosos, superando potencialmente la concentración encontrada en la minería tradicional. Sin embargo, una proporción alarmantemente baja de estos residuos electrónicos se recicla a través de canales formales. Esto representa una oportunidad perdida para la recuperación de recursos valiosos y un impacto ambiental negativo. Expertos señalan que la extracción de estos metales de los teléfonos desechados podría convertirse en una importante fuente de materiales preciosos. La falta de sistemas de reciclaje eficientes impide aprovechar este potencial. Promover la recolección y el reciclaje adecuado de teléfonos celulares viejos es crucial tanto para la economía circular como para la sostenibilidad ambiental. La "minería urbana" de estos dispositivos podría ser una solución rentable y ecológica.