Tres petroleros saudíes, con una carga de seis millones de barriles de crudo, transitaron este jueves el estrecho de Ormuz. Este movimiento se produce tras la firma de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán destinado a reducir las tensiones en la región. Sin embargo, ataques israelíes recientes en Líbano han generado dudas sobre la sostenibilidad y eficacia del acuerdo. Transportistas marítimos advierten que la normalización del tráfico en la zona será un proceso prolongado. La situación sigue siendo frágil, con el riesgo de nuevas escaladas latente. El acuerdo busca poner fin a un conflicto que ha afectado significativamente el comercio energético global. La comunidad internacional observa de cerca la evolución de los acontecimientos.
