Los precios del petróleo experimentaron una fuerte caída, alcanzando su nivel más bajo desde el inicio de la guerra entre Irán e Irak en 1980. Esta disminución se atribuye a la preocupación por una posible recesión global que reduciría la demanda de crudo. Además, la incertidumbre en torno a las perspectivas económicas de China, un importante consumidor de petróleo, también contribuyó a la presión a la baja. La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y sus aliados aún no han anunciado nuevas medidas para estabilizar el mercado. Analistas sugieren que la OPEP podría considerar recortes adicionales en la producción para contrarrestar la tendencia. La caída de los precios impacta tanto a países productores como a consumidores, generando expectativas de cambios en las políticas energéticas. El Brent, referente mundial, y el crudo West Texas Intermediate (WTI) registraron pérdidas significativas en las últimas sesiones.
