El precio del petróleo ha registrado una caída significativa de casi el 4%, situando al Brent por debajo de los 78 dólares. Este descenso es el resultado directo de los mensajes positivos surgidos de las recientes conversaciones entre Washington y Teherán. El progreso en las negociaciones sugiere un posible retorno de los suministros de crudo iraní al mercado global. Esta perspectiva ha logrado mitigar los temores de los inversores sobre nuevas interrupciones en la oferta energética. En consecuencia, la presión sobre los precios ha disminuido al reducirse la incertidumbre geopolítica. El mercado reacciona así a la posibilidad de una mayor disponibilidad de petróleo en el corto plazo.
