A finales de septiembre, los volúmenes de entrega de petróleo a través del Estrecho de Hormuz parecían alcanzar niveles similares a los anteriores al inicio del conflicto en febrero. Sin embargo, esta noticia no generó el alivio esperado en el mercado energético. El problema radica en la naturaleza del producto que se está entregando, ya que no está satisfaciendo las necesidades del mercado. Además, los niveles de inventario continúan disminuyendo y nuevas amenazas están complicando aún más la situación. La persistencia de estos factores sugiere que los precios del petróleo seguirán siendo elevados, a pesar del aumento en el flujo a través del Estrecho de Hormuz. La calidad del petróleo entregado, junto con las preocupaciones sobre la seguridad y el suministro, mantienen la incertidumbre en el mercado global. La situación requiere un monitoreo continuo para evaluar su impacto en la economía mundial.