Harry Hartman, un obrero de Ohio que perdió su empleo en 1932, canalizó su pasión en la creación de un impresionante jardín de arte popular. A lo largo de 53 años, utilizó más de 250,000 piedras y materiales reciclados para construir este espacio único. Su esposa, Mary, dedicó su vida a cuidarlo fielmente. Tras años de abandono, la Fundación Kohler restauró el jardín, preservando la visión artística de Hartman. Ahora, la propiedad ha sido entregada a una organización sin fines de lucro local. El jardín se ha convertido en un destino turístico que celebra la creatividad y el amor de una pareja.

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