Ilana Gritzewsky, una ex-rehen liberada tras los ataques del 7 de octubre, testificó ante la ONU denunciando la violencia sexual perpetrada por Hamás. Su testimonio se dirigió específicamente a la relatora especial de la ONU sobre violencia contra las mujeres, quien previamente había cuestionado la existencia de pruebas independientes sobre agresiones sexuales durante los ataques. Gritzewsky afirmó ser “prueba viviente” de estos crímenes, respondiendo directamente a las dudas expresadas por la funcionaria de la ONU. La ex-rehen habló en el Consejo de Derechos Humanos, exponiendo su experiencia personal. La denuncia busca contrarrestar la desinformación y asegurar el reconocimiento de la violencia sexual como parte integral de los ataques de Hamás. El incidente ha generado controversia sobre la credibilidad de las investigaciones de la ONU y la respuesta internacional a las denuncias de violencia sexual en el conflicto.