La proliferación de la oruga del procesionero de la encina está generando preocupación en varias zonas. La presencia de esta plaga se identifica por bandas rojiblancas en los árboles, indicando su expansión. El contacto con sus pelos urticantes puede ser perjudicial para la salud humana, causando irritaciones y reacciones alérgicas. Especial atención deben prestar los dueños de perros y gatos, ya que los animales pueden ingerir las orugas y sufrir graves problemas de salud. Las autoridades recomiendan evitar el contacto directo con las orugas y los árboles infestados. Se insta a la población a informar sobre la presencia de la plaga para controlar su propagación.
