La fundición de acero Glenbrook ha puesto en marcha su nuevo sistema eléctrico, marcando el mayor esfuerzo de descarbonización en una sola ubicación en Nueva Zelanda. Esta inversión de $300 millones tiene el potencial de reducir las emisiones del país en un 1%. El nuevo sistema representa un paso significativo para la industria del acero neozelandesa hacia prácticas más sostenibles. Se espera que la hornaza eléctrica reduzca considerablemente la dependencia de los combustibles fósiles en el proceso de fabricación del acero. La transición eléctrica es parte de un esfuerzo más amplio para cumplir con los objetivos de reducción de emisiones de Nueva Zelanda. Este proyecto podría servir como modelo para otras industrias con altos niveles de emisiones en el país y en el extranjero. La puesta en marcha de esta tecnología es un hito importante en la lucha contra el cambio climático en Nueva Zelanda.

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