La bolsa de Nueva Zelanda (NZX) abrió la semana con una ligera estabilidad, a pesar de las crecientes tensiones en Medio Oriente y el aumento de los precios del petróleo. El índice S&P/NZX cerró en 13.696,03 puntos, con un aumento marginal del 0,01%, después de una caída inicial provocada por el desempeño negativo de Wall Street. La incertidumbre generada por el conflicto en Medio Oriente y la continua venta de acciones tecnológicas afectaron el sentimiento de los inversores. El índice alcanzó un mínimo intradía de 13.622,58 puntos, reflejando la cautela del mercado. A pesar de la volatilidad, el mercado neozelandés logró minimizar las pérdidas, mostrando cierta resiliencia. Los analistas sugieren que la situación podría seguir siendo inestable en el corto plazo, dependiendo de la evolución de los eventos geopolíticos.