El ministro Shane Jones modificó las reglas de financiación para dirigir 50 millones de dólares a proyectos mineros considerados de “alto riesgo”. Jones argumenta que los beneficios políticos y económicos de la operación de minerales críticos justifican la asunción de estos riesgos. Cree que podrá convencer a la población neozelandesa de que esta estrategia es correcta. La decisión ha generado controversia debido a la naturaleza de los proyectos financiados y la percepción del riesgo involucrado. Se espera un debate público sobre si los beneficios potenciales superan las posibles consecuencias negativas. El gobierno está priorizando el desarrollo de la industria de minerales críticos en Nueva Zelanda. Esta modificación en las reglas de financiación es un paso clave para alcanzar esos objetivos, a pesar de las críticas.