Una empresa neozelandesa invirtió millones en un sistema de gestión de información de seguridad, pero no asignó personal para su operación y monitoreo. Durante dos años, la herramienta funcionó sin ser supervisada, anulando la inversión realizada. Este caso ilustra una creciente vulnerabilidad en las empresas: la adquisición de tecnología de ciberseguridad sin la infraestructura humana necesaria para su correcta implementación. Expertos advierten sobre un posible "apocalipsis de vulnerabilidades" debido a esta falta de personal capacitado. La situación pone de manifiesto la importancia de no solo invertir en herramientas, sino también en la formación y asignación de roles para su gestión efectiva. La falta de supervisión constante deja a las organizaciones expuestas a riesgos significativos. Este incidente subraya la necesidad de una estrategia integral de ciberseguridad que combine tecnología y recursos humanos.
