La ciudad de Nueva York experimenta un aumento significativo en la población de ratas, un problema que expertos vinculan a una decisión tomada hace más de cinco décadas. En 1971, la ciudad reemplazó los contenedores de basura metálicos, resistentes a las roedores, por bolsas de plástico. Esta modificación facilitó el acceso de las ratas a los residuos, permitiendo su rápida proliferación. Investigaciones recientes sugieren que la disponibilidad de alimentos en las bolsas de plástico contribuyó al crecimiento exponencial de la población de ratas. La administración municipal está considerando nuevas estrategias para abordar la situación, incluyendo el retorno a contenedores más seguros. El incremento de ratas genera preocupación por la salud pública y la higiene en la ciudad.
