Un enfermero en los Países Bajos ha recibido una prohibición permanente para ejercer su profesión debido a un grave problema de alcoholismo y a la realización de prácticas médicas inapropiadas. El tribunal de disciplina para la atención médica determinó que el profesional continuó presentándose como proveedor de atención médica a pesar de haber sido despedido y de tener prohibido ejercer. En múltiples ocasiones, se le encontró bajo la influencia del alcohol mientras realizaba tareas asistenciales, incluyendo la colocación de una vía intravenosa a una paciente inconsciente y la suplantación de identidad como paramédico en un evento. Anteriormente, fue condenado por robo de analgésicos y por conducir bajo los efectos del alcohol, aunque este último caso está en apelación. El tribunal destacó la falta de autoconciencia del enfermero y su adicción persistente al alcohol, que puso en riesgo la seguridad de los pacientes. La Inspección de Salud y Juventud ya había prohibido al enfermero trabajar en el sector sanitario en 2025.