Un aumento significativo en las tarifas impuestas por la reguladora de licores de Nuevo Brunswick amenazó una venta de hidromiel proveniente de Nueva Escocia. La hidromiel, casi 600 botellas, estaba destinada a una feria renacentista en Nuevo Brunswick. El incremento de más del 100% en las tarifas echó por tierra la venta, generando la frustración del productor novaescosés. Incluso el primer ministro de Nueva Escocia expresó su indignación ante esta situación. El caso pone de manifiesto los obstáculos al libre comercio entre provincias canadienses. Las elevadas tarifas dificultan a las empresas de una provincia vender sus productos en otra. Esto ha reavivado el debate sobre la necesidad de eliminar las barreras comerciales internas en Canadá.