Un nuevo informe del Instituto Noruego de Estadística (SSB) revela un descenso en las actitudes positivas hacia la inmigración en comparación con el año anterior. En 2023, tras la invasión a gran escala de Ucrania, se registraron las opiniones más favorables sobre los inmigrantes. Anteriormente, la mayoría de los noruegos abogaba por facilitar la obtención de permisos de residencia, pero esta tendencia se ha revertido, con un aumento de quienes prefieren políticas más restrictivas para 2025 y 2026. A pesar de este cambio, la mayoría de los encuestados sigue considerando que la inmigración tiene un impacto positivo en la sociedad noruega. El SSB atribuye esta evolución a una "normalización" de las actitudes en comparación con los niveles previos a la guerra en Ucrania. Si bien las tendencias a largo plazo siguen siendo positivas, los datos recientes indican un ligero giro hacia opiniones más negativas. El informe sugiere que el apoyo a la inmigración se vio temporalmente impulsado por la crisis humanitaria en Ucrania.