La ciudad de Oslo se encuentra inmersa en una creciente fiebre mundialista a medida que se acerca el debut de Noruega en el torneo. El entusiasmo es palpable en las calles, anticipando el primer partido del equipo nacional. Se reporta que muchos trabajadores están tomando días libres para poder seguir el encuentro y apoyar a su selección. Esta muestra de fervor popular refleja la importancia que tiene el Mundial para los noruegos. Las autoridades locales prevén una alta concentración de aficionados en espacios públicos para ver el partido. El ambiente augura una jornada de celebración y apoyo incondicional al equipo noruego. Se espera que el impacto económico del evento sea significativo para la capital.
