La selección noruega de fútbol celebró su clasificación a la siguiente fase del Mundial con una demostración de la tradición nórdica conocida como “Remada Vikinga”. Los jugadores se sentaron en el campo de juego, imitando la postura de los remeros vikingos en sus drakkar. El capitán, Erling Haaland, lideró la formación, mientras que Martin Odegaard dirigió la ceremonia. La celebración fue acompañada por el entusiasmo de los aficionados noruegos presentes en las gradas. Este ritual, poco común en el fútbol moderno, busca honrar el legado histórico y cultural del país. La “Remada Vikinga” se ha convertido en un símbolo de unidad y fortaleza para el equipo y sus seguidores.
