Noruega está sumida en el luto tras el fallecimiento del Rey Harald V a los 89 años, monarca que ostentó el reinado más largo en la historia del país. El anuncio ha provocado una oleada de homenajes de líderes y miembros de la realeza de toda Europa. Con la muerte del rey, el Príncipe Haakon se prepara para asumir el trono, siguiendo el orden de sucesión. Sin embargo, la transición se produce en un momento delicado para la familia real. Recientemente, han resurgido controversias en torno a los vínculos pasados de la Princesa Mette-Marit con Jeffrey Epstein. Además, la condena previa por agresión sexual del hijo de la princesa ha intensificado el escrutinio público sobre la familia real noruega. La sucesión se prevé, por lo tanto, marcada por el duelo y la necesidad de abordar estas difíciles circunstancias.