El gobierno noruego ha propuesto una nueva estrategia en materia de protección civil, optando por la adaptación de infraestructuras existentes como refugios en caso de emergencia, en lugar de construir nuevos búnkeres. La propuesta se centra en la utilización de espacios como aparcamientos subterráneos y otras áreas similares, denominados “dekningsrom” (espacios de cobertura). Esta decisión implica una reevaluación de las políticas de preparación ante posibles crisis o conflictos. Las autoridades argumentan que esta alternativa es más eficiente y económica que la construcción de instalaciones completamente nuevas. Se busca así aumentar la capacidad de protección de la población sin incurrir en grandes inversiones. La medida busca garantizar la seguridad ciudadana ante diversas amenazas potenciales. El gobierno detalla que se evaluarán y acondicionarán los espacios existentes para cumplir con los estándares de seguridad necesarios.
