Noruega se encuentra sumida en el luto tras el fallecimiento de su rey. Banderas ondean a media asta en Oslo y en todo el país, reflejando el profundo dolor nacional. La nación nórdica, con una población de 5.6 millones de habitantes, lamenta la pérdida de su monarca. El anuncio ha provocado una respuesta de duelo generalizada entre la población. Se esperan días de luto oficial con diversas ceremonias en memoria del rey. La monarquía noruega, aunque constitucional, tiene un significado cultural e histórico profundo para el país. El fallecimiento del rey marca el inicio de un nuevo capítulo en la historia de Noruega.