Una investigación reciente en Noruega ha puesto de manifiesto serias interrogantes sobre el origen de aproximadamente 20.000 adopciones realizadas en el país. Las pesquisas sugieren que algunos niños pudieron haber sido comprados o incluso robados de sus familias biológicas. Las acusaciones se centran en prácticas irregulares durante el proceso de adopción, especialmente en relación con niños provenientes de familias vulnerables o de bajos recursos. Se plantea la necesidad de una investigación exhaustiva para esclarecer la magnitud del problema y determinar responsabilidades. Organizaciones de derechos humanos y familiares de adoptados exigen una disculpa formal por parte del Estado noruego. El gobierno noruego aún no ha emitido una declaración oficial al respecto, pero la presión pública aumenta. Este escándalo reabre el debate sobre la ética y la transparencia en los procesos de adopción internacional y nacional.