El ministro de Asuntos Exteriores de Noruega, Espen Barth Eide, ha expresado su fuerte desacuerdo con las sanciones impuestas por Estados Unidos a funcionarios de la Corte Penal Internacional (CPI), incluyendo a su presidenta, Tomoko Akane. Eide afirmó que estas medidas socavan la integridad e independencia del sistema jurídico internacional y dificultan la labor de la corte. Las sanciones estadounidenses, anunciadas recientemente por el Departamento de Estado, buscan debilitar sistemáticamente a la CPI e impedir la persecución de ciudadanos estadounidenses. Según el senador Marco Rubio, la CPI con sede en La Haya representa una amenaza para la soberanía de los Estados Unidos. La reacción de Noruega subraya la preocupación internacional por la interferencia de EE.UU. en el funcionamiento de un tribunal internacional. Esta acción podría tener implicaciones significativas para la credibilidad y eficacia de la justicia internacional.

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