El acuerdo de Ohrid, firmado en 2001, detuvo el derramamiento de sangre en Macedonia del Norte, poniendo fin a un conflicto armado. Sin embargo, según el periodista Vasko Popetrevski, las profundas divisiones sociales que originaron la violencia persisten hasta el día de hoy. A pesar de la paz formal, la reconciliación en la sociedad macedonia no se ha completado plenamente. Estas divisiones subyacentes continúan afectando la cohesión y el progreso del país. Popetrevski señala que abordar estas fisuras es crucial para un futuro estable y próspero. El acuerdo de Ohrid fue un paso esencial, pero no una solución definitiva para las tensiones étnicas y sociales. La sanación completa de las heridas del pasado requiere un esfuerzo continuo y sostenido.