Un análisis de un teléfono inteligente norcoreano de 250 dólares revela que, a pesar de incluir funciones cotidianas como operaciones financieras y llamadas a taxis, posee capacidades de vigilancia integradas. El dispositivo, fabricado en Corea del Norte, bloquea intencionalmente el acceso a contenido relacionado con Corea del Sur, mostrando mensajes de error al buscar términos relacionados. Además, se descubrió una carpeta de vigilancia preinstalada en el teléfono, lo que sugiere un monitoreo potencial de la actividad del usuario. Los investigadores señalan que el teléfono tiene funcionalidades básicas, pero está diseñado con un fuerte control y limitación de la información. Esto demuestra el control ejercido por el régimen norcoreano sobre la tecnología y la información accesible a sus ciudadanos. La presencia de estas características plantea serias preocupaciones sobre la privacidad y la libertad de expresión dentro del país. El análisis subraya el contexto político en el que se desarrolla la tecnología en Corea del Norte.