Corea del Norte condenó enérgicamente la reciente aprobación por parte de Estados Unidos de la venta de misiles aire-aire AIM-9X a Corea del Sur. El régimen norcoreano advirtió que responderá con contundencia a esta medida, sin especificar la naturaleza de su posible represalia. La declaración representa una escalada en las tensiones regionales ya existentes. Esta venta de armamento, según Pyongyang, socava la estabilidad en la península coreana. La reacción subraya la sensibilidad de Corea del Norte ante los ejercicios militares conjuntos entre Estados Unidos y Corea del Sur y el fortalecimiento de las capacidades defensivas de su vecino. Analistas sugieren que esta amenaza podría preludiar nuevas pruebas de misiles o acciones provocadoras por parte del régimen de Kim Jong-un.

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