Corea del Norte está instando a sus ciudadanos a combatir la intensa ola de calor, que alcanza los 36.7°C, consumiendo sopa de perro. Los medios estatales refuerzan la idea de que el líder Kim Jong Un soporta las mismas duras condiciones que su pueblo. Esta táctica busca proyectar una imagen de unidad y resistencia frente a las adversidades climáticas. La promoción de la sopa de perro como solución al calor es una práctica cultural arraigada en el país, aunque controvertida a nivel internacional. El régimen aprovecha la situación para consolidar su narrativa de liderazgo cercano a la población. La cobertura mediática estatal se centra en la supuesta perseverancia de Kim Jong Un, buscando inspirar a sus ciudadanos durante esta crisis climática.