La Copa Mundial de la FIFA 2026 se celebrará conjuntamente en Estados Unidos, Canadá y México, marcando una colaboración inédita entre tres naciones norteamericanas. A diferencia de ediciones anteriores, esta sede no requerirá la construcción de nuevos estadios, aprovechando la infraestructura ya existente. FIFA consideró esta opción como de bajo riesgo, dada la solidez económica y deportiva de los países anfitriones. Sin embargo, la organización de un evento de esta magnitud entre tres países, a pesar de su riqueza, presenta desafíos logísticos y de coordinación únicos. La elección de esta sede se basa en la abundancia de instalaciones y el atractivo del mercado deportivo norteamericano. Aunque se promocionó como una organización sencilla, la complejidad inherente a la colaboración trilateral exige una planificación meticulosa. El torneo busca aprovechar la infraestructura existente para ofrecer una experiencia fluida tanto para los equipos como para los aficionados.