En Rumania, una persona relata su experiencia con la educación religiosa, a pesar de crecer en una familia ortodoxa no practicante. Sus padres asistían a la iglesia en ocasiones especiales como Pascua, bodas y bautizos, y ocasionalmente para recibir agua bendita en el día de San Juan. A pesar de esta falta de práctica religiosa en el hogar, la persona fue enviada a una escuela católica donde las monjas también enseñan. Esta situación inicial generó cuestionamientos sobre la educación religiosa. La historia explora cómo la percepción del autor sobre la educación religiosa cambió con el tiempo, a través de la experiencia de su hijo en la escuela católica. El artículo reflexiona sobre la tensión entre las creencias familiares y la educación religiosa recibida en un entorno diferente.