El consumo de óxido nitroso, conocido coloquialmente como “nangs”, está experimentando un aumento alarmante, especialmente entre niños y adolescentes. Las importaciones de esta sustancia se han disparado en la última década, facilitando su acceso. Aunque inicialmente utilizado en la hostelería, se está empleando recreativamente por sus efectos psicoactivos. Este uso indebido está generando graves problemas de salud y preocupación entre las autoridades sanitarias. El fenómeno plantea interrogantes sobre cómo esta sustancia se ha vuelto tan accesible para los jóvenes. Se investigan las causas de esta creciente prevalencia y se evalúan posibles medidas para mitigar los riesgos asociados a su consumo.
